Entrevista con Francesco Tonucci Madrid (España), 1999

Logramos que nos comentara algunas cuestiones relacionadas con su proyecto en Fano (Italia): "la ciudad de los niños" que poco a poco se va extendiendo a otras ciudades, algunas de nuestro país.

Apie: Después de nueve años de experiencia en Fano ¿cuáles son los cambios que ha vivido la ciudad?
Francesco Tonucci: Es difícil que una ciudad, por el hecho particular de un proyecto como éste, sufra un cambio sustancial. Fano no es la ciudad de los niños, es una ciudad que ha tenido el valor de seguir adelante con este proyecto, con muchas contradicciones. Yo estoy muy enfadado con Fano porque creo que no está aprovechando este proyecto hasta el fondo y podía hacer mucho más. Sin embargo hay un cambio. En Fano en estos años se ha tratado, hablado y discutido de los niños mucho más de lo que habitualmente se hace en una ciudad. Esto en todos los niveles, incluido en el Consejo Municipal, es decir, que los políticos de Fano han tenido que ocuparse de los niños, discutir sobre el tema de la niñez más de lo que lo hace un político normalmente. Los niños que participan en esta experiencia están muy contentos, encuentran una respuesta a sus demandas, una respuesta que no encuentran en la educación ni familiar ni escolar. Hoy el niño se percibe y es percibido por los adultos como una persona que vale por lo que va a ser en la que hoy parece no importar y esto es muy frustrante. Pero el niño es una persona que vive el hoy que no tiene muy en cuenta su pasado ni tienen una idea clara de futuro. Nuestra experiencia valora mucho el hoy del niño. Se le pregunta lo que quiere, lo que le importa, lo que le gusta hoy. En estudios hechos en Fano los niños que han pasado por la experiencia tanto como los miembros del Consejo como los diseñadores de espacios, reciben un impacto muy fuerte. Quienes empezaron este proyecto y hoy son adolescentes hacen ahora una evaluación crítica pero el hecho de que están interesados en el tema de la ciudad lo que es una actitud bastante diferente al espíritu cínico y desinteresado de sus compañeros de edad.

Hay algunos cambios en la ciudad, ha cambiado algo el nivel de estructura, ha cambiado el estatuto del municipio: en la actualidad se reconoce el Consejo de niños, han cambiado algunas prioridades hay programas que existían en todos los barrios como por ejemplo el carril de bicicleta, recuperación de aceras o itinerarios peatonales. Ahora hay un programa orgánico de itinerarios de bicicleta mientras que en que en el pasado los recorridos eran trozos aislados. Lo mismo está pasando en la peatonalidad. En dos barrios se están haciendo interveciones importantes: reducción de la calzada, ampliación de la acera, pasos de peatones a la altura de la acera... Esta es una propuesta nueva, es una propuesta del alcalde a favor de los peatones y supone importantes inversiones. Estas obras han tenido la participación de los niños.


En Fano se han realizado algunos proyectos a iniciativa de los niños. Las apuestas de estos se han llevado al Consejo Municipal, se han discutido, se han aprobado y se han puesto en práctica.


En el tema de la invitación de los niños a ir a la escuela solos se ha discutido mucho en la ciudad. No ha tenido tanto éxito como yo esperaba, pero estamos trabajando en ello. No se si lo conseguiremos.


Un problema aún por resolver es el de la información. La gente sabe poco de este proyecto. Conoce los aspectos más llamativos como el ir al cole solos pero de otras cosas no están suficientemente informadas. Es una lástima porque el proyecto se alimenta mucho de lo que consigue, de lo que la gente, tanto los niños como los adultos, sabe que ha cambiado. Una propuesta hecha a distintos ayuntamientos y que no ha sido recogida aún es la de disponer espacios para colocar carteles por la ciudad, reconocibles, más bajos de lo normal, que el Laboratorio de infancia pueda utilizar para comunicarse con los niños y los niños con la ciudad y entre ellos. Por ejemplo en estos carteles los niños del consejo informarían de las propuestas aprobadas en el Consejo Municipal, de su puesta en marcha, expondrían sus quejas...



Apie: ¿Están desarrollando propuestas para calmar el tráfico aunque aún no se hayan llevado a la práctica?


F.T.: A veces tenemos calles inútilmente amplias para los coches que habría que devolver a los peatones. Hay una propuesta hecha por los niños y recogida a nivel europeo que consiste en promocionar a los niños para jugar tanto espacio como el que tienen los adultos para aparcar los coches. La experiencia de la multa moral que consiste en que los niños pongan en los coches mal aparcados una nota en la que dice "usted es un maleducado", continúa en Fano. No es una intervención que produzca efectos garantizados pero la idea de que sean los niños los que dicen a los adultos que se portan mal me parece una idea interesante porque da la vuelta a la educación tradicional y toca el tema de la coherencia, que es un tema que a los adultos les gusta muy poco. En Rosario, Argentina, han utilizado la multa moral dentro de los programas de educación vial, involucrando a miles de niños todos los años en una ciudad de más de un millón de habitantes. Esto no va a cambiar las costumbres de los adultos pero está creando problemas dentro de la familia. Esto me parece interesante.

En un debate al que asistí alguien dijo que había que pedir a los peatones que sean correctos y yo me enfadé mucho. Es indignante que después de tantos años en que los peatones no han tenido ningún derecho ahora que empiezan a conseguirlos se les exija más respeto a las normas que el que se ha exigido a los coches.


(Aquí A Pie informa de Tonucci de que en Madrid en la última Ordenanza de Circulación se contemplan un par de situaciones en las que los peatones pueden ser multados)

Yo creo que los peatones deberían tener derecho a cruzar por donde quieran. Si lo que queremos es favorecer a los peatones para que el máximo número de personas dejen el coche y vayan andando, porque está es a mi juicio la única perspectiva de futuro deseable, tenemos que ayudar a los peatones a recuperar el poder en la ciudad, a considerarse seguros. Yo no digo que haya que castigar a los coches sino favorecer a los peatones que es un poco lo mismo, pero de otra manera. Amplio las aceras, creo pasos peatonales a nivel de acera, castigo duramente a los coches que no respetan los pasos de cebra, y eso lo aplico de verdad. Si tengo que elegir dejo el recorrido más rápido y más fácil para las viejecitas porque los coches ya tienen motor. Llegará un momento en que el conductor pensará que no le merece la pena ir en coche, porque es más rápido ir andando. Es mi objetivo. Me gustaría muchísimo el poder ir a mi trabajo en bicicleta. Se beneficiaría mi salud, pero no puedo hacerlos, porque es casi un suicidio. Iría haciendo ejercicio y me ahorraría el estrés de ir conduciendo. Hay muchas ciudades europeas que lo están haciendo y muchos ciudadanos se mueven sin coche. No podemos decir que no es posible. No es una utopía, véase Bélgica, Holanda, Alemania, parte de Francia... La vía de los peatones tiene que ser fácil. La de los conductores ya lo es porque van a cubierto, tienen motor, no tienen que hacer esfuerzo...



Apie: ¿En España en cuantas ciudades están poniendo en práctica el programa de la Ciudad de los Niños?


F.T.: Tenemos que hacer un seguimiento exhaustivo. De momento estamos en contacto con ocho municipios en Cataluña y doce localidades pequeñas cercanas a Valencia en la región de Horta. Hay otras experiencias por ejemplo en Pamplona, realizadas por las asociaciones de vecinos que han puesto en marcha iniciativas, pero no se en que momento están.

En Italia hay una red de sesenta ciudades participando y entre ellas un núcleo de cinco con el cual tenemos convenio específico. También hay una experiencia en Rosario, Argentina; que ya he
nombrado antes.


Asociación de Viandantes A PIE

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